:::** La nobleza de una amistad** “George MiniFic ” **:::

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:::** La nobleza de una amistad** “George MiniFic ” **:::

Mensaje por Sussy_lwp el Miér Mayo 06, 2015 2:51 pm


Nuevamente las rosas están en flor, Lakewood siempre fue la mansión preferida, de los Señores Andrew, han pasado años que no regresaba a pasar un tiempo en ella, pero hoy es una fecha especial, una de las más felices de  mi vida, que por siempre recordaré; al que he visto crecer, con el que he compartido muchos años, y he amado como un hijo, me ha llamado para compartir que espera a su primer hijo, con la que también paso hacer como mi “nieta” por un tiempo.

Entro a mi refugio, me está esperando mi whisky, mi puro, la chimenea está encendida y al mirar sus  llamar crepitar, me mente retrocede en el tiempo, a los días que compartimos; pero más de aquellos, en los cuales tuvimos que estar separados, algunos por decisiones propias, otros por el destino, pero siempre unidos por un sentimiento.  

Nuestros  historia está repleta de grandes momentos, unos tristes, muy dolorosos y otros llenos de dicha y felicidad, como la noticia de hoy.  Soy my feliz al verlo al fin junto a la mujer que ama formar su propia familia, su sueño hecho realidad,  aún así el pasado vuelve a llenar mi mente de recuerdos, como escapar de él…


❀❀❀❀❀❀❀❀❀❀


Nací en Francia, un 22 de octubre de 1872 y a mis 10 años, ya llevaba mucho tiempo entre lo frió de los callejones y la fría neblina de Londres.

De mi familia, tenía maravillosos recuerdos.  Mis padres Christopher y Madeleine Johnson, pensaron que sería mejor la vida aquí, y por un tiempo junto a mi hermanito Eliot fue la mejor época, pero una epidemia se los llevo hace un año y quede sólo.  Me llevaron a un orfanato, pero extrañaba tanto a mi familia y no soporte sus paredes grises y frías, como la del personal que lo llevaba, por lo que luego de unos 4 meses logre escapar.   Esperaba poder volver a Francia, aún no contando con familiares, extrañaba el color verde de mi ciudad natal.

Pude sobrevivir a trabajos esporádicos en el puerto y algunos encargos de los almacenes cercanos. Por las noches me refugiaba en una panadería que permanecía abierta y uno de los trabajadores me dejaba hacerlo a cambio de mantener ordenada la despensa.  Luego de semanas, no había podido reunir el dinero suficiente y ya estaba desesperado.  

Pero una tarde todo cambio para mí, desde el frente de una plaza observa a una familia sentarse en la terraza de un importante restauran, un elegante caballero, una dama hermosísima y su preciosa niña de rubios cabellos, mientras los atendían, cruce rápidamente y al intentar robar el maletín me tope con los ojos verdes más maravillosos, que me dejaron estático, por lo que el caballero se levanto y me tomo de los hombros y al mirarlo sólo vi. Paz.

- ¿¡Qué pretendías hacer!?

Trate de disculparme, pero sólo escuchaba que el gerente del restaurante, llamaba a la policía, por lo que estaba muy atemorizado y las palabras no me salían
Recuerdo que en la comandancia me interrogaron, ya había llegado uno de los abogados del caballero y estábamos delante del juez.  

Solicitamos custodia en un reformatorio mientras comienza el proceso.
- Evans, no será necesario, no presentaré cargos, quisiera hacerme responsable de él, por favor encárgate de los detalles.

- Pero señor William, ¿está seguro?, es un delincuente.
- Si,   sólo necesita una mano cariñosa y una dedicada guía para poder formarlo.
- Como usted estime señor Andrew, comenzaré los trámites inmediatamente.

Sin darme cuenta, me vi subiendo a un automóvil, donde el señor comenzó a hacerme preguntas.

- ¿Cómo te llamas y cuántos años tienes?
- George Johnson, señor
- Mi nombre es William C. Andrew y no presente cargos porque sospecho que es la primera vez que lo haces, ¿estoy en lo correcto?
- Sí señor, es que necesito tanto volver a Champagne, mis padres y mi hermanito menor fallecieron hace un año
- Eres francés, que bien podre practicar el idioma contigo.

Llegamos a una gran mansión, de verdad que era una familia muy importante y adinerada, pero se notaba que el señor era muy amable y considerado.

Entramos a un hall de pisos de mármol y dos grandes escaleras que subían sin ver su fin. Me presento a la Sra. Helen, quien me llevo a un lindo dormitorio, me preparo el baño y me dio un cambio de ropa.

- George, cuando termines baja a la biblioteca, es la primera puerta a la izquierda, el Señor te estará esperando.
- Muchísimas gracias Sra. Helen.

Me quede un momento en medio de la habitación, era enorme, en un rincón había un gran cama, al frente de unos enormes ventanales que daban al jardín, entre los ventanales se encontraba un gran librero, y en la otra pared se encontraba un closet de puertas de madera.

Me di cuenta que me estaba demorando, por lo que entre al baño rápidamente.
Cuando estuve vestido, baje y al llegar a la biblioteca toque.

El señor me dio el paso, abrí  la puerta y lo encontré junto a la señora y la niña que lo acompañaban en el restaurante.

- Te presente a mi esposa Priscilla y mi hija Rosemarie
- Mucho gusto y gracias por todo lo que han hecho por mí, después de cómo me comporte.
- No te ocupes George, pasemos a cenar y podrás contarnos más de ti.

Fue la primera de grandes noches en familia.

Pasados unos día, el señor me presento al que sería mi tutor pues prefirió que no asistiera a un colegio, dijo que sería mejor, pues cuando él no se encontrara viajando, podría acompañarlo en la biblioteca y poder intervenir más en mi educación.

Era tanto lo que el señor quería que aprendiera, era realmente muy difícil para mí, estaba muy atrasado en algunas materias y otras definitivamente no las había visto nunca, pero estaba tan agradecido por todo lo que había hecho por mí, que puse me mayor empeño.

Entre risas y su gran cariño, aprendí el amor a los libros el cual me abrió un mundo nuevo para mí, pero sobre todo aprendí la importancia y el amor a la familia.  El valor de contar con alguien, sin importar por qué y para qué.  Aunque sabía que no era la mía, la sentía como propia y sabia mi lugar dentro de ella.  La única que tuvo algún reparo fue la Sra. Elroy, pero el señor siempre supo llegar con ella, por lo que en algún momento logramos entendernos, respetarnos y querernos a nuestra manera.

Empecé a encariñarme mucho con toda la familia, especialmente con el señor se  preocupaba muchísimo por mí, pero lo que más me agradaba de él era que siempre tenía tiempo para la familia, con toda la responsabilidades, a demás de las empresas, tenía que asistir a eventos y dar fiestas en casa y nunca lo vi de mal humor.  Bueno de vez en cuando se vía más serio pero jamás enojado.

Una noche, a la hora de la cena, el señor informo que en unos días todos saldríamos de viaje.  Cuál fue mi sorpresa al tomar un barco,  para ir nada menos que a visitar mi ciudad natal Champagne.  Al llegar me dijo que  era un regalo para mí, que esperaba que con eso se me quitara un poco la tristeza de mis ojos.

Fue un regalo maravilloso, pude mostrarles mi casa y despedirme de mis padres, pues a su muerte los habían enviado a nuestro país. Sentí que algo dentro de mí cambio, mis padres siempre estarían conmigo y yo con ellos.

El señor me llevaba a dar  largos paseos a caballo donde aprovechaba de contarme sobre familia, me decía de la importancia de los ancestros.  Me contó la historia Clan Andrew y la importancia de mantenerse unidos. Me encantaban esos paseos, eran grandes momentos.

Pasaron los años, entre la mansión de Londres, la de Escocia, y una que otra estadía en los EEUU, por los negocios de la banca que el Mr. William comenzaba por esos años. Entre estudios, viajes, bailes, compartí maravillosos años con Rosemarie y los señores Andrew, nunca hicieron alguna diferencia, todo lo contrarío constantemente sentía su cariño y preocupación por mí.

Ese otoño ya comenzaba a ir a la Universidad y por las tardes ayudaba al señor en las empresas. La administración se me daba bien, por lo que no dude en seguir esa carrera.  En lo único en que pensaba era que el señor estuviera orgulloso de mí.  Pero una noticia mucho más importante alegraba todos los rincones de la mansión, Madame William esperaba un bebe, todos querían que fuera un niño, se veían tan felices.

Rosemary ya tenía 14 años y comenzaría en septiembre su primer año en el Real Colegio San Pablo.  Los quintos domingos la pasaba a recoger para ir a la mansión, a veces tomábamos helados o sólo paseamos por Cincle place, Londres era una gran ciudad para nosotros.

Cuando cumplí 19 años nació William Albert Andrew, el heredero, él vino a completar la dicha que reinaba en la familia, pues era un verdadero sol, con sus cabellos rubios y sus ojos de un azul tan intenso.  La señora y la señorita se desvivían por él.  

Y el señor no se quedaba atrás, no podía está más feliz, William era más de lo que le había pedido a la vida, era el reflejo sólo de un sueño hecho realidad, una gran y feliz familia.  Los negocios no podían marchar mejor, que más pedirle a la vida, me dijo una tarde.

No había momento que el Señor no me contará de los planes que tenia para con él, de todo lo que le enseñaría  y de todo lo que compartiríamos con él.  Se reía pues pensaba lo difícil que sería separarlo de las dos mujeres que tanto lo llenaban de sus atenciones. En ese momento no supe que nos depararía el destino, pero sabía que estaría unido irremediablemente a él.  Mi sentir no era como el cariño especial que le profesaba a Rosemarie, con la cual ya llevaba conviviendo  8 años; no sabía cómo, pero presenta que sería uno muy distinto.

Habíamos compartido mucho tiempo con Rosemary, pero ya era toda una señorita que luego de su último año en el Real colegio San Pablo, sería presenta ante la sociedad. Los señores y la tía abuela estaban muy emocionados, cosa que Rosemary no.

Un día la encontré llorando en su jardín de rosas

- Que pasa – le entregue un pañuelo
- Nada, solo estoy un poco nerviosa por lo de la fiesta.
- Puedes mentir, pero tus ojos me dicen que es algo más, cuéntame, ¿ya no confías en mí?
- ¡¡¡George!!! ¿Cómo?, claro que confió en ti, sólo…es que no estoy segura si a ti te va gustar.
- Vamos soy tu amigo, tu hermano
- Por eso mismo, recuerdas el día que llevamos al zoo a William, y nos presentaste a Vincent Brawn
- Si, pero eso que tiene que ver con la fiesta, y menos con que estés llorando.
- Es que un día lo encontré en las oficinas de papa y me invito almorzar y yo acepte y desde ese día nos seguimos viendo.  Bueno una cosa llevo a otra y nos enamoramos.
- Pero cuál es el problema, es de buena familia y tiene algunos negocios con nosotros.  
- Es su padre le aviso que ya había dado de palabra en matrimonio, con un señorita de una familia muy importante de Escocia, por lo que discutió con su padre y lo quiere desheredar si no cumple con la palabra dada.
-  ¿Pero él le dijo que eras tú de la cual estaba enamorado?
- No, no quiso escuchar nada
- Bueno déjame hablar con él y con tu papa y vemos que podemos hacer, ¿sí? No podemos dejar que estés así. Todo tiene solución.  Me regalas una sonrisa.
- Sonriendo tristemente – gracias eres el mejor amigo, pero no crees que papa se enoje.

En la biblioteca

- George qué bueno que vienes
- Puedo tener una palabra con usted
- George, sabes que siempre puedes conversar conmigo, pero hay algún problema con las empresas.
- No ninguno, no se trata sobre negocios.  Es sobre Rosemary
- Qué bueno que estés al pendiente de ella, ¿pero qué le pasa que no le haya dicho a Priscilla?
- Se recuerda de Vincent Brawn, su familia tiene algunos negocios con nosotros
- Sí, pero que tiene que ver con Rosemary, ¿ella lo conoce?
- Un día que llevamos a William al zoo lo encontramos con sus sobrinos y se lo presente a la señorita
- Que coincidencia y pensar que prontamente será de la familia, hemos dado la mano de Rosemary en matrimonio para él.
- ¡que coincidencia!, pues ellos están enamorados. Pero Vincent al ser avisado de este compromiso, les dijo que estaba enamorado de otra y no quiso seguir escuchando y no supo de quien se trataba.
- Voy hablarlo con Priscila para que hable con ella.  Lo que no sé es si hablar con Vincent o dejar que llegue la noche de la fiesta. - Nos echamos a reír al unisonó -.

Un amanecer escucho los primeros llantos del que sería el próximo jefe del Clan. No cabía más dicha en la familia, este nacimiento sólo vino a confirmar que la dicha es posible, aún con la delicada salud de Rosemary, no la empaño, sólo fue un velo, pero la felicidad se palpaba en la mansión, los prados estaban en su esplendor y el rosal era una belleza.
Daba gracias a Dios por ser parte de esta familia y poder vivir estos momentos.

La señora Priscilla era muy feliz pues su prima Janis Cornwell le había comunicado del nacimiento de Archival y que el pequeño Alistear seguía creciendo muy bien y sano, aunque ya estaba pensando enviarlos con la tía abuela a la mansión de Escocia.

Los señores se encontraban de viaje, pues hacia un par de años ya me había entregado a mi cargo algunos negocios para tener más tiempo para otros y estar más con la familia; estaba en una junta con unos posible nuevos socios, cuando me entregaron el telegrama. No daba crédito a lo que mis ojos leían, los señores habían sufrido un accidente en su regreso, la señora había fallecido en el impacto; pero el señor se encontraba grave en el hospital.

Salí corriendo, sin antes dejar la orden de avisar a Rosemary. Se encontraba en estado crítico, por lo que me dejaron entrar a verle, pero sólo pude escuchar que nombraba a William, por primera vez no sabía qué hacer, sólo tome su mano y le dije que William estaría bien, y lo vi suspirar por última vez.

Luego al pasar los años, supe que en esta misma fecha había sido el nacimiento de una persona que llenaría de alegrías y tristezas a mi querido pupilo.

Los sepelios se realizaron en los terrenos de nuestra amada Escocia, realmente era el deseo de los señores, querían estar con su ancestros.

La familia no salía de su estupor, especialmente el pequeño William, no entendía que sus padres no volverían. Una tarde, después de una semana de la ceremonia, pude convencerlo de salir a dar un paseo por el jardín.  

- George, Rosemary dice que están en el cielo, ¿es verdad?
- Si, están en el cielo y velan por ti. Te amaban muchísimo, a ti, a Rosemary.  Tu padre quería hacer tantas cosas contigo, enseñarte otras tantas, siempre me hablaba sobre ello.

Albert comenzó a llorar

- William es bueno que te desahogues, está bien llorar, te sentirás mejor.
- La tía abuela me dijo que los hombres no lloran
- No es cierto, es bueno llorar, pero hay que saber cuándo, tienes que pensar que en algún momento, cuando seas mayor, tendrás que confortar a alguien y si ella comparte tu dolor, cómo lo podrás hacer si tus estas llorando, pero en ningún caso es malo, me entiendes.
- Por qué ella, no me gustan las chicas, sólo Rosemary.
- Cuando seas mayor te prometo que te van a gustar
- Yo creo que no, me gustan más los animales y estar al aire libre.
- ¡Si lo sabré yo!, bueno volvamos se está haciendo hora de la cena, ¿quieres que pida que la sirvan en tu balcón?
- Si, gracias, será genial George, así me sigues enseñando las constelaciones.

Luego de unos días estaba todo listo para lectura del testamento, cuál fue mi desconcierto pues fui llamado a estar presente en ella.

A grandes rasgos nos informaron que Williams era el heredero tanto de la fortuna como del titulo de Jefe del Clan, y la señor Elroy y yo pasaríamos a ser sus tutores legales, siendo el caso para mi también, el único administrador de la fortuna hasta la mayoría de edad de William, donde debería hacerme cargo del manejo de todo lo concerniente a su legado.

Luego venia un codicilo, en el cual me dejaba facultado para no aceptar la responsabilidad de tanto de uno o de ambos puntos del testamento que me afectaban, tenía un tiempo para tomar la decisión. En este caso, también, me dejaba acciones del consorcio y una villa que había comprado a mi nombre en Francia.

También se anexaba una carta personal para mi, otra para el resto del consejo de Ancianos y por supuesto otra para la  señora Elroy.

La verdad es que todo el tiempo estuve pensando de por qué entre todas las conversaciones con el señor, nunca toco el tema, bueno él me conocía y sabia que no lo defraudaría, pero igual me dejo la posibilidad de elegir, siempre lo hacía. “La vida está llena de elecciones”, me repetía constantemente.

Necesitaba leer su misiva, por lo que después de terminada su lectura me fui directamente a su despacho, cuantos recuerdos tiene este lugar, siempre estuvo a mi lado, fue un padre para mí, le debo tanto.  

Me sorprendió la fecha, el cumpleaños número 5 de William, pensó que tan joven ya era lo suficientemente responsable para guiarle.




Escocia, junio 28 de 1895


Mi muy estimado George:

Considerando todo el tiempo compartido, espero que no haya sido una sorpresa el que te nombrará tutor del pequeño William, con Priscilla lo discutimos por mucho tiempo, mientras lo esperábamos, pues sabíamos que no podíamos dejarlo tan pequeño, en manos solo de mi hermana.  Queremos para él más que sólo apariencias y sociedad.

Te preguntaras por qué nunca lo comente contigo; bueno primero esperaba poder yo mismo guiar a mi hijo para que se convirtiera en el nuevo jefe del Clan y segundo para que adelantar algo que a lo mejor no sabes si va pasar, sé que me comprenderás.

Sabemos que esta vida está llena de  injusticias y falsedad, de penas y alegrías, que tú mismo las viviste, tu vida no fue fácil, esperamos haber compensado en algún grado la perdida de tus padres.  Gracias a ti nuestra vida fue mejor.

Te recordaras de las largas charlas, cuando te contaba lo que pensaba en ensañarle, pero aunque ya se ve su tendencia apasionada y libre, sabes que tiene una responsabilidad que cumplir,  tendrás que tener mucha paciencia con Elroy, ella querrá sobreprotegerlo, no dejes que mancille su alma libre e independiente, pero aún así tiene que saber todo lo necesario para que un día ocupe mi lugar.   Sé que sabrás qué necesitara y cuándo para lograrlo.

Está al pendiente de Rosemary y nuestro nieto Anthony y los que tendrán que venir; de los hijos de William, que encuentre una dama que lo ame por como es y que comparta su espíritu.
Sé que te estoy traspasando una gran responsabilidad, tan joven, pero no lo haría si no supiera que eres capaz y sobre todo le darás el cariño y la guía que él necesitara.
No podría dejar en mejores manos a mi hijo, sé que gracias a ti será un gran hombre, ¡tu reflejo!
Estoy muy orgulloso de ti.

WCA


Salí al balcón y mirando el cielo estrellado, pues estaba seguro que era donde ellos descansan, les prometí y me prometí, que haría y usaría todos los recursos que pudiera contar, como todo lo que estuviera en mi poder para cumplir este compromiso… y lo haría con todo mi corazón.

Y ahora después de tantos años y todo lo vivido, entendí lo que sentí el día que nació el pequeño William, a través de él refrendaría nuestra noble amistad.



**** FIN ****
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